CLASES DE GUITARRA A DOMICILIO

domingo, 8 de mayo de 2011

"NACIDA DE EVA" de Pilar Lou Martin

Mujer nacida del vientre de Eva, sé tantas cosas sobre ti, que quiero programarlas a los cuatro vientos.
Me subiré a la montaña para hablar con los elementos, para trasladar a nuestro mundo sus cualidades.
Quiero representarte fundida con estos, jugando con las lágrimas, caminando junto al roble, volando en tu nube de sueños.

Mujer, eres Agua, porque estás inundada por los sentimientos, porque nadas entre las olas que sacuden tu cuerpo, porque te ahogas en los llantos, porque bebes los acontecimientos. Eres la lluvia melancólica y fresca, y te salpicó el mar para llevarte a los orígenes primeros.

Mujer, eres Fuego, porque tu pasión se asemeja a los volcanes en erupción, porque tu fuerza es la de una leona que lucha por sobrevivir ante cualquier circunstancia, defiendes tu territorio y a tu seres queridos, eres majestuosa y altanera, desafías a la vida y a sus quimeras, y tu llama alumbra los días, como si fueses el sol, que renace todas las mañanas.

Mujer, eres Aire, porque tu imaginación es vaporosa, porque tu aliento huele a rosas, porque tu femineidad tiene el halo de la transparencia, porque eres salvaje, cariñosa y etérea. Porque tus vientos a veces se agitan furiosos, porque eres el huracán sin medida, o la suave brisa que acaricia. Te esparces por todas partes, te gusta viajar a cualquier lugar en tu vida aventurera. Tienes el don de saber y conocer, eres la comunicadora intuitiva, la que une a los seres, o la que se aleja con su extrañeza.

Mujer, eres Tierra, con tu raíz poderosa que te adhiere a las entrañas del mundo. Eres la obligación, eres el sufrimiento, eres la padece los tormentos internos, eres la cueva oscura, eres el alimento, eres dura y áspera, o estás sembrada de frutos, adornada de verde hierba y flores multicolores. Tus paraísos están llenos de animales. Eres la roca, eres el trabajo, eres el recuerdo de tus antepasados.

Mujer eres, y tu nombre tiene mil significados.
 Eres sumisa y obediente, eres libre y mujer valiente, eres caprichosa, eres orgullosa, eres bondad o eres perversa, gobiernas a los hombres o los hombres te gobiernan.

Mujer paciente, mujer olvidada, mujer presente, mujer soñada. Te resistes a envejecer, pero ya naciste vieja, tu niñez es un soplo, tu juventud la primavera que te altera, tu madurez el otoño que te cubre con su tristeza, y tu invierno es la paz que te llega.

Eres la mujer de los mil nombres, pero nacida sólo de una, la primera.
Eres la mujer nacida de EVA.

2º PREMIO VIII CAFÉ CON LITERATOS

EL VIEJO PUENTE

                                                               I
                                                       El puente

Desde siempre el viejo, que digo viejo... viejísimo puente, ha despertado en mi un sentimiento que nadie, solo el, ha sido capaz de entender.
Es un puente de piedra con solo dos ojos. Dice la gente que lo construyeron los romanos, no sé si será cierto, tampoco se lo he preguntado nunca; y es que "mi puente" y yo solemos hablar.
Sentado bajo sus arcos escucho en  silencio...  le oigo lamentarse...me consta que solo lo hace conmigo.
Se queja de que ya está muy mayor, que apenas siente las caricias del agua al pasar por sus ojos. No sé cómo explicarle que aquel arroyo que le atravesaba ya no existe; tan solo en invierno y si este es muy lluvioso, un reguero de agua pasa por debajo de el. Visto desde la otra cara se podría pensar que mi puente llora.
Incluso sus piedras han perdido el color, le veo pálido,  la maleza a modo de úlceras ha crecido entre sus grietas y en algunas partes el paso del tiempo ha dejado escaras en su superficie.
Para intentar animarle le describo el entorno donde está enclavado, el maravilloso paisaje del que el mismo forma parte, pero él se lamenta diciendo que no puede verlo...que sus ojos cansados solo sirven para acumular los sedimentos que el viento, y en ocasiones los hombres, dejan allí abandonados. Que molestias debe tener, imagino que será parecido a cuando a mi me salta alguna mota de polvo a los ojos.
El caso es que a mi viejo puente lo veo más triste y más cansado día tras día; ya ni mis charlas le animan.

                                                             II
                                                       Los sanadores       

Hoy ha llegado al pueblo un grupo de jóvenes. Chicos y chicas alegres y bullangueros que han ido directamente hacia el puente. Mientras unos limpiaban por dentro de los arcos que le sirven de ojos, otro grupo ha montado una estructura metálica que no me deja ver, tampoco me dejan acercarme.
 Aunque retirado intento escuchar por si llega hasta mi algún quejido, alguna muestra de que mi puente está sufriendo daño; pero no oigo nada...es cierto que estos chicos (son de una escuela taller, o al menos eso pone en el furgón que les ha traído hasta aquí) le tratan con mucho mimo y mucho cariño.
Yo les he bautizado como los sanadores de puentes.
Aún estarán varios días durante los cuales no podre acercarme, verle ni escucharle.


                                                                   III
                                                           El nuevo puente

Tras varios días han desmontado la estructura y mi puente parece que ha dejado de ser viejo. La maleza que afeaba sus piedras ha desaparecido, también las úlceras que el tiempo había dejado en su rostro, hasta su color es más saludable. La pena es que han tapado sus ojos con dos mamparas de cristal y ya no podre sentarme dentro de el.
La gente del pueblo dice que es para que no se acumule basura bajo sus arcos...
Aunque no pueda sentarme bajo sus ojos sigo visitando, hablando y escuchando a mi puente.
Esta mucho más feliz y eso se nota en su belleza, solo lamenta no poder sentirme dentro de el me dice, todo a causa de esos enormes vidrios que le colocaron tapando sus ojos.
Yo le consuelo diciéndo que no son vidrios cualquiera, que son gafas para puentes con la vista cansada; que ahora puede ver mejor el paisaje donde se encuentra y que a partir de ahora ya no llorara más hilillos de agua.
Nadie lo ve....solo yo....pero desde entonces... mi puente sonríe.

                                                   By Chemaipunto.
                                              28 Abril 2011

LUCES Y SOMBRAS


     Todos los chicos de aquel baile de fin de curso se reían de ella.
     No sé por qué aquella muchacha cobijada en la penumbra de la escalera me llamó la atención. Tal vez fuera por esos kilos que le sobraban y que deformaba su cuerpo como una de esas esculturas amorfas de alma surrealista. O por aquella expresión que inflamaba el aire con las partículas de una tristeza infinita. Sus ojos, lánguidos y grandes y con el color de la miel, carecían de brillo y asomaban medio hundidos en un triángulo de luz; su pelo, lacio y largo, jugaba a tapar un rostro que, aunque agraciado, se agitaba como una máscara de dolor.
     Algo en mis entrañas se removió y me dirigí a la chica con la intención de pedirle baile; una fila interminable de jóvenes sin alma se mofaban al pasar junto a ella. La perdí de vista un instante entre una multitud que se deshacía como fragmentos de un rompecabezas. Cuando alcancé su sitio había desaparecido. Pregunté por ella pero nadie la conocía; tan sólo oí decir que era sordomuda y que vivía en un pueblo cercano. Aquella muchacha se fue con su angustia y jamás volví a verla.

     Tuvo que pasar unos cuantos años con sus bailes de fin de curso para darme cuenta que la vida es más importante que buscar un sueño a la entrada de una fiesta.
     La música de aquel baile de graduación sonaba a plenitud. Me encontraba frente a la pista, acompañado por una extraña soledad que se cernía a mí como una chaqueta estrecha. De pronto, un aroma a paraíso me embargó cuando la vi: Ella y su vestido blanco iluminaron un salón a media luz. “¿Bailas?” ––me preguntó con una sonrisa que arrodilló mi alma.
     No pude dejar de mirarla mientras bailábamos. Nunca antes había conocido a una muchacha tan hermosa. Y aquellos ojos de ámbar… tan penetrantes y enigmáticos me recordaban a alguien. Pasamos la velada juntos y, entre susurros y abrazos, nos besamos. Al despedirse me confesó que nunca nadie la había besado, y me dio su teléfono. Miriam, dijo que se llamaba.
     Aquella noche no pude dormir pensando en Miriam. A la mañana siguiente llamé al teléfono que me dio y contestó su madre. “¿Miriam…? Miriam murió hace años. Se…se quitó la vida. No pudo soportar que la rechazaran. Ella era…era sordomuda  ––dijo entre sollozos.

Guillermo Blanes
(Una idea original de Miriam Lavilla)


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